Los Changos, el décimo pueblo indígena en ser reconocido en Chile (Tercera parte)

Ricardo Latcham (1910) plantea que uno de los primeros en mencionar a los indios de las costas del litoral del actual territorio de Chile, es el cronista Cieza de León, quien habría descrito que por toda la costa de Tarapacá los indígenas hacían balsas para sus actividades pesqueras, “de grandes haces de avenas, o de cueros de lobos marinos; usándolas también para llevar el guano de las islas e islotes cercanos, hasta tierra firme para abonar sus siembras.” (1910: 11)

Este fenómeno se refleja claramente en los dibujos y grabados dejados por diversos cronistas y viajeros durante el siglo XIX, en los cuales las balsas de cuero de lobo marino tripuladas por Changos, son una escena habitual en estas representaciones de la costa norte de Chile, tal como se puede apreciar en las figuras 6 y 7.

Estos grupos pescadores, según Latcham, habitaron las caletas más abrigadas de la costa del pacífico, entre el río Choapa y Mollendo. Ésta zona, es una extensión litoral estéril, inhospitalaria, donde el mar se constituye como el principal sustento.

“Las aguas de la costa abundan en pescado i algas comestibles de muchas clases, mientras las costas rocosas les proveen de numerosas variedades de mariscos, i crustáceos; como también de lobos marinos, focas, ballenas, i otros anfibios i cetáceos, que utilizan por su carne, aceite o cueros.” (Latcham, 1910: 22)

Además, Latchman confirma que estos grupos costeros, intercambiaban productos del interior, tales como maíz, trigo, ají, frijoles u otros productos de la tierra con pescado seco o salado, dando cuenta así, del importante y constante tránsito de especies y productos entre los pueblos costeros y los grupos pastores del interior.

El autor describe de esta forma las embarcaciones de los changos:

“Todas las tribus del litoral de Chile han usado una u otra clase de embarcación para ayudarles en su pesca. Desde Coquimbo al norte estas han tomado la forma de balsas. Entre los Uros las balsas eran simples haces de totora, o cañas; pero las de los Aimarás i Changos eran hechos con más prolijidad, de cueros de lobos marinos. Este último tipo todavía se usa en la costa… Consisten de dos grandes bolsones, cada uno de dos o tres metros de largo, con los extremos en punta ligeramente encorvados hacia arriba. Estos se ligan por correas i palos atravesados; juntos en la parte delantera que sirve de proa, i mas abiertos atrás. Sobre los palos travesaños, colocan entretejidos de ramas, o bien atados de totora, en forma de cubierta. Sentados sobre esta cubierta van dos hombres. Sus remos son cortos i tienen forma de paleta. Como en más de una ocasión hemos visto hacer estas balsas, acompañamos” [5] (Latchman, 1910: 47)

Estas embarcaciones se habrían transformado en una revolucionaria herramienta que les permitió acceder a recursos antes inaccesibles, y siendo un eje central en el seguimiento y cacería de ballenas, ya que una vez el cetáceo era arponeado, las balsas eran utilizadas como una especie de flotador, que les permitía a los Changos seguir a la presa hasta su varamiento final.

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