Los Changos, el décimo pueblo indígena en ser reconocido en Chile (Segunda parte)

Otros antecedentes que quedaron registrados por los primeros extranjeros que llegaron a nuestras costas, fue el notable desarrollo de las tecnologías de pesca y marisquería que poseían los changos. El ingenio utilizado por ellos iba desde balsas, a la manufactura de pequeños anzuelos hechos de cobre nativo de miles de años de antigüedad. Pero fue la balsa hecha con cueros de enormes lobos marinos que habitan el litoral, la que obtuvo una importancia fundamental en cuanto a las actividades económicas de pesca y caza marina.

Para su confección se cosían los cueros en doble costura con ayuda de púas de cactus, las amarras se hacían con nervios de guanaco y llamas, por ultimo colocaban una boquilla en las puntas para inflarlo.

Junto con desempeñar un importante rol en las tareas de pesca, la balsa de cuero de lobos marinos alcanzó una notable importancia en la movilidad de estos grupos trashumantes y en la capacidad de navegación mar afuera. Además estas balsas se convirtieron en una llave de entrada a los nuevos tiempos que viviría el litoral tarapaqueño a principios del siglo XIX con la aparición de la industria salitrera.

Como ya vimos anteriormente, Horacio Larraín Barros (1974) analizó el aporte de Vásquez de Espinoza con respecto a los aspectos demográficos y lugares de asentamiento de los grupos pescadores de las costas del norte de Chile. Los rasgos que el cronista ofrece a propósito de la caza de la ballena, aluden igualmente a la gran movilidad costera.

Aquí el acecho, arponeo y subsecuente banquete de las ballenas en la costa, debió ser un fenómeno frecuente, confirmado no solo por el habitual hallazgo de huesos de ballena en los asentamientos changos, si no también, por la referencia a su utilización y a su frecuente aparición, por parte de cronistas y viajeros tempranos (Larraín, 1974).

En los relatos de Vásquez de Espinoza (1672), se testifica que los grupos familiares se trasladaban muchos kilómetros siguiendo la línea de la costa. Se utilizaban días completos dedicados a la búsqueda del banquete, siendo la caza de la ballena, un acontecimiento frecuente que hacía que los changos dependieran en buena medida de esto para la adquisición de aceite.

El lobo marino, indispensable para ellos por su carne, sus huesos y su cuero (balsas, correas, vejigas, etc.) podía ser encontrado prácticamente en cualquier roquerío, no así la ballena, que debía ser acechada mar adentro por expertos arponeros (Ver figura 5). La búsqueda de cetáceos y su consiguiente aprovechamiento en el sitio de varazón, debió influir en sus hábitos transhumantes y en su constante movilidad a lo largo de la costa. Estos desplazamientos se realizaban a nivel de familias nucleares, hecho demostrado en la escasa organización social, consecuencia de la independencia económica inter-familiar de sus unidades de parentesco. Los pescadores changos rara vez se reunían en gran número, siendo por lo general cazadores o pescadores aislados o solitarios (Larraín, 1974).

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