La guerra de Putin empuja a Dinamarca a unirse a la OTAN

Por abrumadora mayoría, los daneses deciden en referéndum aumentar la cooperación militar con sus socios europeos tras 30 años de exclusión voluntaria

La invasión rusa de Ucrania hace tres meses no solo ha volado por los aires las estructuras de seguridad europeas posteriores a la Guerra Fría, sino que está provocando cambios decisivos en la política exterior de los países europeos

Primero fue Alemania, que el 27 de febrero anunciaba que invertirá 100.000 millones de euros para renovar su Ejército y superaba su histórica reticencia a enviar armas a países en conflicto. El 18 de mayo, tras décadas de no alineamiento militar, Suecia y Finlandia pedían formalmente su ingreso en la OTAN para hacer frente a la amenaza rusa. Y, este miércoles, Dinamarca ha puesto fin en un referéndum a casi 30 años de exclusión voluntaria de la política de defensa de la UE.

Según los resultados oficiales, un abrumador 66,9% votó a favor, frente a un 33,1% que lo hizo en contra en una consulta en la que participó el 65,8% de los 4,3 millones de daneses llamados a las urnas. Solo se ha registrado una abstención más alta en la consulta sobre el tribunal de patentes celebrada en 2014, cuando solo acudió a votar el 55,85% del censo.

La excepción en defensa suponía que Dinamarca no podía hasta ahora participar en misiones militares de la UE, pero sí civiles. Para solventar este obstáculo, el país nórdico lo ha hecho bajo bandera de la ONU o la OTAN. Estaba excluida de discusiones y negociaciones relacionadas con esa área y

tampoco pertenece a la Agencia de Defensa Europea y a la Cooperación Estructurada Permanente (CEP).

Apenas dos semanas después del inicio de la guerra de Ucrania, el Gobierno de la primera ministra, la socialdemócrata Mette Frederiksen, anunció la convocatoria del referéndum tras consensuarlo con los partidos del «Folketing» (Parlamento) y se comprometía a gastar el 2% del PIB en defensa en 2033. En la Cámara, el consenso a favor de una mayor cooperación en defensa y seguridad con los socios europeos es aplastante. Once de los catorce partidos del país pidieron el voto para poner fin a este «opting out» arrancado por Copenhague a sus socios europeos a cambio de ratificar el Tratado de Maastricht en 1993. Un año antes, los daneses provocaron un terremoto en el «club» comunitario al rechazar con el 50,7% el texto que fundaba la actual Unión Europea.

En opinión de Frederiksen, el resultado del referéndum «es en sí mismo muy, muy especial. Por lo tanto, esta noche estamos más unidos que nunca en la política europea. Es importante de forma independiente en un mundo donde hay tanta división». “Una abrumadora mayoría de daneses ha votado sí a eliminar la excepción en defensa. Eso significa que ahora Dinamarca podrá participar en la cooperación europea sobre defensa y seguridad. Estoy muy contenta”, aseguró la primera ministra socialdemócrata.

Desde el ingreso del país nórdico en la Comunidad Europea en 1973, nunca sus tradicionalmente euroescépticos ciudadanos habían apoyado tan masivamente a la UE en los nueve referendos celebrados. En el de adhesión de 1972, por ejemplo, votó a favor el 63,4%.

Tampoco podía ocultar anoche su satisfacción el líder de la oposición, el liberal Jakob Ellemann-Jensen, que ha hecho campaña activamente para acabar con una excepcionalidad que, paradójicamente, había negociado su padre, Uffe Ellemann-Jensen, como ministro de Exteriores en 1992. «Esta es una victoria por la unión, por la libertad», aseguró el líder liberal, que habló de «clara señal» a Rusia.

Desminado de Ucrania

El último debate en televisión celebrado el martes mostró una sintonía perfecta entre el Gobierno socialdemócrata en minoría y los liberales, el segundo partido del Parlamento. Frederiksen y Ellemann-Jensen creen que la UE será quien encabece la misión de paz y la reconstrucción de Ucrania cuando finalice la guerra y Dinamarca quiere jugar en ese momento un papel importante en el desminado del país.

«Los rusos están arrojando minas por todos lados, destruyendo las exportaciones de alimentos y matando gente. Es un lugar donde será natural que Dinamarca se involucre», esgrimió la primera ministra. En la misma línea, el líder liberal subrayó que «sabemos que los rusos están minando salvajemente Ucrania, que es el granero del mundo».

Satisfacción en Bruselas

Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se felicitó por el resultado. «La experiencia de Dinamarca en defensa es muy valorada. Estoy convencido de que tanto Dinamarca como la UE se beneficiarán de esta decisión», declaró.

Para el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, el resultado del referéndum danés representa una “elección histórica”.

En opinión del director del «think tank» Europa, Lykke Friis, «no hay duda de que Ucrania fue la principal razón para convocar el referéndum». Para Friis, el plebiscito supuso una «gran sorpresa». «Durante los últimos muchos, muchos años, nadie pensó que el Gobierno sometería la exclusión voluntaria de la defensa a un referéndum nacional», explica.

A diferencia de Suecia y Finlandia, Dinamarca pertenece a la OTAN desde su fundación en 1949, por lo que está totalmente integrada en la estructura militar de la organización transatlántica. Sin embargo, su autoexclusión de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) la ha impedido participar hasta ahora en las decisivas decisiones tomadas por el bloque tras la invasión de Ucrania a favor de una defensa común, como la creación de una fuerza de reacción rápida de 5.000 soldados.

Precisamente, el miedo a que una futura política de defensa europea desplace a la OTAN ha sido el argumento utilizado por los dos partidos de extrema derecha que han hecho campaña por el «no», el Partido Popular Danés (DF) y Nueva Derecha. «La OTAN es el garante de la seguridad de Dinamarca. Sería totalmente diferente si se decidiera en Bruselas», opina el líder de DF, Morten Messerschmitt.

El otro partido que rechazaba unirse a la política de defensa de la UE es la Alianza Verde Roja aunque por motivos pacifistas en su caso. Un 46% acata la consigna oficial del partido y votaría «no», mientras un 41% pensaba votar «sí», según un sondeo de Gallup.

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