Críticas e indignación tras la «excelente videoconferencia», sonrisas incluidas, entre Nicolás Maduro y Michelle Bachelet

La conversación digital que mantuvieron el miércoles Nicolás Maduro y Michelle Bachelet, Alta Representante de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ha desatado las críticas entre la sociedad civil y la oposición. En la «excelente videoconferencia», como la definió el «presidente pueblo», se repartieron sonrisas y empatía entre sus protagonistas, según destacó el aparato de propaganda del régimen bolivariano en un hábil uso de las imágenes.

Todo ello pese a que la propia ONU ha señalado a Maduro por crímenes de lesa humanidad, entre los que se encuentran ejecuciones extrajudiciales, torturas, violaciones sexuales, detenciones arbitrarias y desapariciones forzosas.

«Es indignante las risas en una reunión técnica con quien está siendo acusado de crímenes contra la Humanidad. Toda una bofetada a las víctimas. ¿Hubiera cordializado en un encuentro con el señor Augusto Pinochet?», se encaró Rafael Uzcátegui, coordinador de la prestigiosa ONG Provea. El padre de Bachelet, general de brigada, falleció en la cárcel durante la dictadura de Pinochet y ella misma y su madre fueron torturadas en Villa Grimaldi antes de huir al exilio.

«Esta foto pasará a la historia de la ignominia. ¡Qué vergüenza! Señora Bachelet, todas las dictaduras son malas», precisó la diputada Delsa Solórzano, encargada de derechos humanos en el Parlamento encabezado por Juan Guaidó.

«¿Cómo se puede sonreír frente a quien detiene arbitrariamente a trabajadores humanitarios?», interrogó la activista Ligia Bolívar. Por su parte, el canciller bolivariano, Jorge Arreaza, aseguró que «se conversó sobre el avance en la cooperación con su Oficina, el impacto negativo de las sanciones y nuestra política para controlar el covid-19».

En Venezuela permanecen actualmente en las mazmorras de Maduro 323 presos políticos, entre ellos 123 militares, 24 mujeres y 2 adolescentes, según el balance efectuado esta semana por el Foro Penal y que la Organización de Estados Americanos (OEA) hace suyo.

Entre ellos figura el diputado Gilberto Sojo, que forma parte de la AN legítima, quien fue detenido la semana pasada en Caracas por las Fuerzas Especiales (FAES) en un control callejero bajo la acusación de terrorismo. Sojo ya permaneció en prisión dos años por culpa de su militancia en Voluntad Popular, el partido de Guaidó y Leopoldo López.

Durante la charla, Maduro volvió a centrar sus excusas en las sanciones de EEUU sólo unas horas antes de que Joe Biden le dejara muy claro que no piensa ceder un centímetro en su presión diplomática: el nuevo presidente comunicó a su Congreso que Venezuela permanece como una «amenaza inusual y extraordinaria» para su seguridad nacional y para su política exterior.

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