Alta tensión entre Londres y Moscú por soldados británicos condenados a muerte

Mientras el Foreign Office calificaba de ilegítimo el juicio, el Canciller ruso aseveró que ambos fueron condenados por la justicia de la República Popular de Donetsk, no por el ejército ruso. También hay un marroquí sentenciado a la pena capital.

La condena a muerte de Aiden Aslin y Shaun Pinner, los dos soldados británicos capturados en Mariupol, ha elevado a un punto máximo la tensión entre Londres y Moscú. Junto a ellos también fue condenado a la pena capital el ciudadano marroquí Saadun Brahim. Los tres fueron sentenciados a mediados de esta semana como “mercenarios implicados en actos de terrorismo”. Las autoridades británicas sostienen que tanto Aslin como Pinner residían en Ucrania desde años antes de la invasión rusa, tienen la doble ciudadanía y se incorporaron al ejército ucraniano (Brigada 36 de los marines) legalmente, en contraste con los “voluntarios internacionales” que han llegado a ese país en los últimos cuatro meses. “Aiden Aslin y Shaun Pinner se alistaron para servir en el ejército ucraniano, fueron capturados y han de ser considerados prisioneros de guerra, lo que significa que deben ser tratados apropiadamente y devueltos a Ucrania”, argumenta la cancillería británica.

Al respecto, el primer ministro Boris Jonhson expresó su “enorme preocupación” por los hechos, mientras la ministra de Relaciones Exteriores, Liz Truss, condenaba el juicio, calificándolo de “no tener legitimidad ninguna”. De paso, ha garantizado el apoyo a las familias de Aslin y Pinner, y mantenido este viernes una videoconferencia con el ministro de Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, para pedirle oficialmente que incluya a los dos soldados británicos en un canje de prisioneros de guerra.

Por su parte, los diputados conservadores Robert Jenrick y Richard Fuller, se han convertido en intermediarios oficiosos del Parlamento británico ante las familias de los soldados, exigiendo al premier Boris Johnson que llame a urgentes consultas al embajador ruso en Londres, Andrey Kelin, para presionar también a nivel diplomático por la liberación de ambos prisioneros. De hecho, Jenrick ha calificado el juicio sumario como “una violación flagrante de las leyes internacionales” acusando a Vladimir Putin de utilizar como rehenes a los militares extranjeros apresados por luchar junto a los contingentes ucranianos. En ello ha coincidido a su vez Vadym Denysenko, asesor del ministerio de Interior ucraniano, quien advirtió una “respuesta contundente” coordinada por Kiev con el Reino Unido, la Unión Europea y Estados Unidos” ante el desafío de los rusos. “La Federación Rusa está usando a los soldados extranjeros como rehenes para poner presión a Occidente en el proceso negociador”, ha señalado.

Por su parte, Sergei Lavrov, el ministro de Relaciones Excteriores ruso consideró que el asunto no es de responsabilidad de Moscú, por cuanto el juicio se llevó a cabo en la República Popular de Donetsk, actualmente bajo dominio militar ruso, ajustándose a su legislación interna. Recordó, asimismo, que los condenados tienen un mes para apelar el fallo a través de sus abogados. En tanto, la portavoz del Ministerio de Exteriores rusa, Maria Zajárova, en un comunicado oficial, se refirió a la “frecuente reacción histérica” del Reino Unido ante este tipo de casos.

Aunque Londres niegue la condición de mercenarios a ambos británicos, sus expedientes parecerían indicar lo contrario. Aslin, de 28 años, natural de Newark, trabajador del sector de servicios en el Reino Unido, se unió en 2015 a las unidades de defensa kurdas durante la guerra de Siria, estableciéndose en 2018 en la ciudad de Mykolaiv junto a su novia ucraniana. En tanto Pinner, de 48 años, es un veterano del ejército británico que ha luchado también junto a las Fuerzas Democráticas Sirias (un conglomerado de milicias apoyadas por Estados Unidos), antes de casarse en Ucrania, al que considera como su “país adoptivo”.

Este viernes, el secretario de Defensa británico, Ben Wallace, voló a Kiev para sostener un encuentro personal con Volodimir Zelenski. Allí se comprometió a “cubrir las necesidades de Ucrania en la nueva fase de la guerra” con el fin -dijo- de “liberarla de la ocupación ilegal de Rusia”. En el encuentro acordaron el envío de carros de combate y de misiles de largo alcance, pero oficialmente no se confirmó si trataron sobre posibles gestiones conjuntas para logar el canje de los soldados británicos condenados a muerte en Donetsk.

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