El PC es la locomotora de la oposición. Por Kenneth Bunker

Que las fuerzas socialdemócratas de centroizquierda no vean el oportunismo del PC, bordea en la irracionalidad. Que no vean que el PC continuamente ningunea el sistema democrático, raya en lo absurdo. Pero que no vean que el PC los está usando a ellos, y que los descartará en la medida que pueda hacerlo, raya en una negligencia política electoral que algún día dará para interesantísimo caso de estudio.

El PC marca la dirección y la velocidad de la oposición. La mayoría de las propuestas políticas que han atentado directamente en contra de la estabilidad del gobierno han nacido del seno del Partido Comunista. Desde los retiros de fondos de pensiones y sus consecuencias políticas hasta el ofrecimiento de un segundo estallido social y la violencia organizada resultante. Casi todas las ideas que se han articulado desde las altas esferas de la clase política se han originado, de una forma u otra, desde el PC.

  • La activa participación de Partido en la búsqueda de la desestabilización política es cualquier cosa menos irracional. El PC es sin ninguna duda el Partido que más terreno tiene que ganar con el caos. No solo porque el desconcierto social y político les da una oportunidad única e inusual para acceder al poder, sino que también porque sus propuestas extremas, que normalmente se ven diluidas en la normalidad, finalmente cobran sentido.
  • Lo que no tiene sentido, es que los demás partidos de la oposición sigan al PC pensando que ellos también tienen algo que ganar. Lo irracional es que partidos que históricamente han sido moderados, hoy no tengan la disposición de defender la estabilidad democrática y la paz social. Y lo realmente increíble es que muchos de esos partidos aun no entiendan que están siendo instrumentalizados por el PC, y que, cuando ya no sirvan, serán descartados.

El cálculo del PC. Parte del éxito de la influencia del PC se debe a que el partido se posicionó astutamente al lado de “la calle” desde el inicio del estallido social. Usó su historia política para acercarse a la gente y convencerles que estaban de su lado. Usando la táctica más vieja del manual, aplicó ingeniera reversa para transformar la serie de demandas ciudadanas heterogéneas en un programa político y ofrecerlo de vuelta como si fuera una solución ad hoc.

  • El PC no es más cercano a “la calle” que otros partidos. Especialmente cuando se compara con los partidos de la centroizquierda, que pasaron buena parte de sus 24 años en el poder ocupados en sacar a las personas de la pobreza y darles oportunidades que antes no tenían. El punto es que el PC solo se le asocia con “la calle” porque se instaló estratégicamente en ese lugar, no porque su registro histórico reciente así lo demuestre.
  • El error de la centroizquierda fue permitirle ese espacio, sabiendo que el PC es un Partido más asociado con el poder que con lo social. Es muy distinto estar al lado de la gente, pensando en sus intereses de largo plazo (con todos los costos que aquello implica), que estar al lado de la gente para apalancar una causa política. El PC llegó a tener la influencia que hoy tiene solo porque la socialdemocracia renunció a defender su nicho.

¿Qué le conviene a la gente?  Al Partido Comunista le interesa entablar su programa de gobierno a toda costa. Si aquello implica sacrificar los intereses de la gente para lograrlo, está dispuesto a hacerlo. Por ejemplo, qué duda cabe que el PC está dispuesto a desmantelar el sistema de seguridad social que existe hoy en día, dejando cuotas de jubilaciones y seguros de cesantía impagas, con el solo propósito de instalar un sistema más consistente con su propia concepción de justicia.

  • El PC promete estar de lado de la gente y apoyar sus causas, sin importar que esas mismas causas puedan perjudicar a la gente. Le conviene el escenario del caos porque solo así puede ofrecer soluciones extremas. Hoy, enfatizan que todo es un infierno. Mañana dirán que solo ellos conocen el camino al paraíso. Dicen que nada puede ser peor cuando la experiencia comparada enseña que es todo lo contrario; siempre puede ser peor.
  • Esta semana legisladores del PC promocionaron tanto un segundo estallido social como la salida del Presidente. Pero, ¿por qué a la gente le conviene una segunda crisis social o la destitución de Piñera? Nadie sabe, nadie ha dicho. Un segundo estallido social en medio de la pandemia solo traería más pobreza que un gobierno acéfalo en medio de un sendo proceso electoral que jamás podría revertir.

Una centroizquierda ambigua y complaciente. Es obvio que los partidos de centroizquierda están entre la espada y la pared cuando se trata de las protestas sociales, pues de los 30 años de la consigna simbólica de las movilizaciones (“no son 30 pesos, son 30 años”), ellos gobernaron 24. Pero de ahí a callar total y absolutamente es una negligencia política casi sin precedentes. Por lo pronto, le da espacio a su competencia para crecer electoralmente a su costa.

  • Hoy, la centroizquierda sigue al PC como vagón de cola, sin control de la dirección o la velocidad del tren. La influencia del PC, vía la coyuntura, ha izquierdizado a tal punto a la otrora coalición socialdemócrata que, en la práctica, hay poca diferencia entre los partidos de la oposición. Obviamente, esto beneficia al PC y no a los partidos que se movieron (torpemente) de su posición ideológica natural.
  • La relación utilitaria se evidencia perfectamente en la carrera presidencial en que Daniel Jadue lidera y los demás luchan por salir del margen de error. Cada vez que Paula Narváez trata de hacerle frente a Jadue, más lo fortifica. Cada vez que Narváez trata de conquistar a los votantes de Jadue, más votos le entrega. Al final del día lo único que hace es llevar agua a su molino. Es obvio que entre el producto original y el sucedáneo los votantes escogerán el primero.

Un precedente peligroso. No hay duda de que el PC funciona en un sistema democrático. Pero no es un Partido que necesariamente le interese legitimar las reglas del juego. Por ejemplo, no solo estuvo en contra de firmar el Acuerdo por la Paz Social que abrió el proceso constitucional, sino que también estuvo en contra del validar la legitimidad del Plebiscito de 2020 y ahora en contra de respetar el quorum de 2/3 acordado para llegar a acuerdos en la Convención Constitucional.

  • El PC usa el sistema democrático hasta que le conviene. Dice que no es un partido tradicional, pero ha competido en todas las elecciones desde 1993. Dice que no es parte de los treinta años, pero no solo apoyó a varios presidentes de la Concertación, sino que también fue parte de un gobierno socialdemócrata. Dice que el proceso constitucional es ilegitimo, pero tiene candidatos a la elección de convencionales constituyentes.
  • Que las fuerzas socialdemócratas de centroizquierda no vean el oportunismo del PC, bordea en la irracionalidad. Que no vean que el PC continuamente ningunea el sistema democrático, raya en lo absurdo. Pero que no vean que el PC los está usando a ellos, y que los descartará en la medida que puedan hacerlo, raya en una negligencia política electoral que algún día dará para interesantísimo caso de estudio.

Fuente:  Ex Ante

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